Sexualidad y derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos

El Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente (CEMERA), unidad de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, celebró sus 40 años de existencia el pasado 2 de noviembre. Pionero en su tipo, este centro, que partió dando atención integral a adolescentes embarazadas, hoy continúa su trabajo clínico, docente y de investigación, rompiendo barreras sobre diversos temas que involucran a la sexualidad de niños, niñas y adolescentes. A la cabeza de CEMERA, desde 2007, se encuentra la Dra. Adela Montero, quien da cuenta de los desafíos que el país tiene por delante en esta materia, y recopila años de un importante trabajo en equipo.La Dra. Adela Montero, gineco-obstetra con especialidad en Ginecología Pediátrica y de la Adolescencia, además de Magíster en Bioética, llegó a trabajar a CEMERA el año 2004. Tres años después, recibió la dirección del Centro de manos de su fundador, el Dr. Ramiro Molina.
El trabajo liderado por este Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente ha sido prolífico: hoy suman un equipo de 15 profesores, realizan formación docente en pregrado, postgrado, cursos de formación general, reciben internos de las carreras de Medicina y Obstetricia y Puericultura, además de médicos en formación de especialidades primarias. En investigación han ganado financiamiento Fondecyt y Fonis, y tienen publicaciones en revistas indexadas chilenas y extranjeras, entre otros hitos. Por otra parte, continúan la atención clínica de adolescentes, a quienes ofrecen una atención de salud integral en sexualidad.
"El trabajo que se hace en CEMERA es un trabajo de equipo. Yo he aportado como coordinadora y académica, pero lo principal es que este equipo lo conforman personas muy comprometidas con el servicio público y con la Universidad de Chile. Y eso es algo que se nota", afirmó la Dra. Montero, quien con todo este trabajo a cuestas apunta a sumar un nuevo paso para CEMERA. "Queremos transformarnos en un departamento o instituto de Facultad porque todas las actividades que hacemos van mucho más allá que un centro. Ese es nuestro deseo más profundo", expresó.
- CEMERA nace vinculado al Hospital Clínico de la U. de Chile y en los años noventa pasa a depender la Facultad de Medicina. ¿Qué rol tiene para ustedes esta pertenencia a la U. de Chile?
Nosotros nos sentimos agradecidos de pertenecer a una institución como la Universidad de Chile porque eso nos da un tremendo piso. Estamos alineados con los principios de la institución, que es estar al servicio de las necesidades del país, y -en ese sentido- nuestro trabajo está orientado al tema de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en niños, niñas y adolescentes.
- Este es un tema en el que ustedes han sido pioneros, sobre todo si pensamos cómo eran las condiciones para las adolescentes embarazadas en Chile hace 40 años y el tabú de la sexualidad. ¿Cuáles son los desafíos hoy en esta materia?
Creo que en nuestro país el desafío está relacionado con que la sexualidad y los derechos sexuales y reproductivos deben reconocerse como un derecho humano de las personas. Nosotros, como académicos y académicas, al generar conocimiento podemos posicionarnos como expertos en estas temáticas y validarnos como tales. Detrás de eso hay un trabajo metódico, de muchos años, que nos ha permitido ganar concursos de investigación que son súper competitivos, como los FONIS, los Fondecyt regular y otros. Hemos avanzado mucho en estos últimos años. El equipo que conforma el CEMERA es altamente preparado y, además, nosotros disfrutamos con la docencia, poniendo esta temática en las mallas curriculares para generar el conocimiento para las futuras generaciones de profesionales de salud, que son las agentes de cambio.
- Ustedes cuentan con un modelo de atención en salud que ha dado acogida a adolescentes que muchas veces no cuentan con espacios apropiados de consulta. ¿Cómo debe ser una atención que cubra las necesidades de estas pacientes?
Nosotros creemos que la atención de adolescentes tiene que ser integral, con profesionales que estén capacitados y motivados y motivadas para la atención de este grupo, que sean empáticas. Una de las características de quienes trabajan con adolescentes es no enjuiciar, no hacer juicios de valor, ni imponer los valores o las propias creencias en la atención, y siempre evaluar cuál es el bien superior para esas adolescentes. Sacarnos este paradigma de la atención paternalista, tenemos que enfocarnos en una atención que vaya en beneficio y que sea acorde a quien está consultando. Eso es lo primordial, estas son competencias que se tienen que adquirir y es bueno irse evaluando por las mismas pacientes, para ver en qué podemos mejorar.
- A nivel de servicio público se han hecho transformaciones para que las adolescentes se atrevan a acercarse a los servicios de salud, ¿cómo mira ese proceso y qué barreras persisten todavía?
El Ministerio de Salud en los últimos años hizo un esfuerzo grande para la implementación de espacios amigables con horarios vespertinos para estas usuarias, y eso ha sido importante. Yo diría que una de las barreras que todavía puede persistir tiene que ver con la confidencialidad, que esta no se resguarde como ellas quisieran. Los CESFAM tienen territorialidad, entonces si tú vas a una sala de espera y corres el riesgo de encontrarte con la vecina y los familiares, eso puede dificultar la llegada de las adolescentes.
- En la última década, el embarazo adolescente ha descendido de forma importante en Chile. ¿Eso tiene que ver con este mejor acceso en la atención de salud?
Sí, yo creo que una de las razones es la implementación de eso espacios amigables en los consultorios, en los que trabajaba una dupla de matrona-psicóloga o matrona-asistente social, con confidencialidad. Lo otro que yo pienso que ha impactado es el uso de los métodos anticonceptivos de larga duración reversibles, que se llaman métodos LARC, que están disponibles en la APS. También creo que en la Atención Primaria los y las profesionales tienen más conocimiento de cómo debiera ser la atención de adolescentes. Eso ha sido importante.
- ¿Cuál sería su recomendación para las adolescentes que quieren buscar información o atención para poder manejar su sexualidad?
Que acudan a su centro de atención más cercano, que se informen cómo funciona la atención, que sepan que ellas tienen derecho a la atención de salud, porque eso está respaldado por ley. Tienen derecho a la prevención del embarazo, a recibir la información y la educación que requieren.
- Desde que existe CEMERA, ha cambiado mucho la sexualidad adolescente y hoy es un tema con el que convivimos de forma mucho más abierta. Sin embargo, seguimos sin contar con una educación sexual universal para niños, niñas y adolescentes, ¿cómo mira esta carencia?
La educación sexual es necesaria porque permite proporcionar herramientas para que las y los adolescentes puedan tomar sus propias decisiones de manera informada. Ellos deben tener una educación sexual inclusiva, que aborde la sexualidad desde el lado positivo, con enfoque de género y derechos, porque la sexualidad es inherente a las personas, no tiene que ser un tema tabú.Texto: Francisca SiebertMartes 16 de noviembre de 2021