Estudiantes pueden ser parte de más de 150 organizaciones

Quienes cursan estudios en la Casa de Bello pueden formar parte de una amplia variedad de instancias que abarcan desde el arte, la música y la política, a la diversidad sexual, cuidado de animales y género, entre otras. Estas instancias, que pueden ser coyunturales o permanentes en el tiempo, permiten además de generar nuevos vínculos con la sociedad, incorporar nuevos conocimientos y aprendizajes complementarios a lo aprendido en el aula.La diversidad existente al interior de nuestro plantel no sólo se refleja en los distintos orígenes de nuestros estudiantes y la gran amplitud de áreas del conocimiento abarcadas por la investigación y el trabajo docente que se realiza, sino que además por el gran número de organizaciones estudiantiles autogestionadas que existen.
Según un estudio realizado por la Vicerrectoría de Asuntos Académicos a través de la Unidad de Autoevaluación, Acreditación y Calidad, y la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios en el marco del Proceso de Acreditación, existen cuatro categorías que se pueden distinguir a la hora de revisar las motivaciones de los estudiantes para organizarse:

  • Preocupación por la desigualdad e injusticia social.
  • Preocupación por mejorar aspectos de la Facultad/Instituto.
  • Preocupación por la comunidad/sociedad.
  • Autorrealización.

La existencia de esta amplia gama de organizaciones, que se encumbra a alrededor de 150 espacios, genera -entre otros- beneficios una formación integral que permite el desarrollo de diferentes esferas del individuo, incluyendo habilidades de trabajo en equipo y la aplicación de los conocimientos propios de su carrera en otras esferas, pudiendo posteriormente insertarse de mejor manera en la vida laboral y social.
De acuerdo al citado estudio, los jóvenes impulsan estas organizaciones de acuerdo a sus prácticas previas a su ingreso a la Universidad, como los intereses espirituales o deportivos, a la contingencia con actividades o reflexión frente a eventos particulares, a los espacios institucionales existentes en el plantel, al quehacer académico, y a la necesidad de generar comunicación y vínculo con la comunidad externa.
Entre estas instancias destacan grupos deportivos, religiosos, preuniversitarios, ambientalistas, organizaciones propiamente estudiantiles como Centros de Estudiantes y la FECh; revistas, trabajos voluntarios, asociaciones de madres y padres universitarios, coros, secretarías de sexualidades y géneros, entre muchos otros.
Estas asociaciones, muchas veces espontáneas, surgen a partir de intereses comunes ligados al estrés y la diversidad, para abarcar también sus sueños o metas, sus críticas al sistema y el apoyo mutuo ante los desafíos académicos, dependiendo su disponibilidad de cada facultad o campus.Texto: Felipe Ramírez Prensa-UChileJueves 27 de diciembre de 2018