Columna de opinión: "No vengo a vender, vengo a regalar, otra vez"

Una noticia reciente advirtió que Nestlé, empresa que elabora desde leche para bebés hasta café, reconoció que el 60 por ciento de sus productos no cumplen con los criterios para ser saludables. A partir de esta información, Deborah Navarro-Rosenblatt, candidata a doctora en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública U. de Chile, y Lorena Rodríguez-Osiac, académica de esta unidad, sostienen que se debe detener la influencia publicitaria que se realiza para sucedáneos de leche materna y plantean la necesidad de redoblar esfuerzos para que "todos los niños y niñas de nuestro país tengan las facilidades de acceso que se requieren para tener lactancia materna exclusiva por 6 meses y complementada con comidas a partir de esa edad".Hace unos años atrás escribimos una columna que llamamos “No vengo a vender, vengo a regalar: la permanente batalla contra las fórmulas infantiles”, en la que contábamos que en la última Asamblea Mundial de la Salud (2018), el gobierno de Estados Unidos se había opuesto a una nueva resolución que apoyara la lactancia materna vs el uso de fórmulas infantiles.
La OMS publicó en 1981 el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, dirigido a regular la comercialización de las fórmulas y alimentos infantiles, los biberones y las tetinas (chupetes) para proteger y fomentar la alimentación adecuada del lactante y del niño pequeño.
La columna de aquel tiempo recordaba la importancia de la lactancia materna más allá de la nutrición, desarrollo motor y cognitivo, sino también de la salud en general del lactante y su impacto a largo plazo en la salud cardiovascular de los adultos. La promoción y apoyo a la lactancia materna es una cuestión de salud pública que debe ser abordada como tal desde las políticas públicas.
Empresas como Nestlé, y otras en aquel momento, usaban slogans publicitarios que son contradictorios al Código de la OMS, por ejemplo, los etiquetados nutricionales de fórmulas infantiles en los Estados Unidos decían “modeladas según la nutrición completa y gentil de la leche materna”; o en China donde la página web de Nestlé señalaba que las fórmulas infantiles son “inspiradas por la leche humana”.
La intención de la OMS y de los profesionales de la salud no es demonizar ni presionar a las mujeres que por los motivos que sean no dan pecho, pero es fundamental recalcar que se debe detener la influencia publicitaria que este tipo de empresas realiza.
Retomamos este tema a propósito de artículos publicados en los últimos días en distintos medios que hacen referencia a que Nestlé, la empresa de alimentación más grande del mundo, que elabora desde leche para bebés hasta café, reconoce que el 60 por ciento de sus productos no cumplen con los criterios para ser saludables. Según el artículo original del Financial Times, esta información se conoce a partir de una supuesta filtración de un documento interno al que el citado medio tuvo acceso. El documento reconocería, además, que algunas de las categorías de bebidas y alimentos que produce “nunca serán saludables por mucho que se renueven”.
Chile, sin duda, ha avanzado en políticas públicas y programas que promueven efectivamente la lactancia materna y contamos con cifras oficiales que muestran que la prevalencia de lactancia materna exclusiva, a los seis meses, asciende a la fecha a aproximadamente el 60 por ciento, sin embargo existen brechas que se deben subsanar. La ley 20.545 sobre el postnatal, por ejemplo, no llega hasta los 6 meses, la Ley 20.869 que prohíbe la publicidad de los sucedáneos de leche materna afecta sólo a las fórmulas dirigidas a menores de 12 meses, y las estrategias como las clínicas de lactancia en atención primaria, y de hospitales amigos de la madre y el niño, entre otros, no son aún de amplia implementación.
Hacemos un llamado a redoblar esfuerzos, públicos y privados, para alcanzar la meta de que todos los niños y niñas de nuestro país tengan las facilidades de acceso que se requieren para tener lactancia materna exclusiva por 6 meses y complementada con comidas a partir de esa edad.Deborah Navarro-Rosenblatt. Candidata a Doctorada en Salud Pública, Escuela de Salud Pública U. de ChileLorena Rodríguez-Osiac. Académica Escuela de Salud Pública U. de ChileViernes 4 de junio de 2021