Estudiante de la U. de Chile investiga disminución de ruido sísmico

El doctorante e investigador del Departamento de Geofísica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la U. de Chile, Javier Ojeda, fue uno de los 76 coautores del artículo "Global quieting of high-frequency seismic noise dueto COVID-19 pandemic lockdown measures", publicado por la revista Science. El trabajo profundizó en las consecuencias del confinamiento de la población en la reducción de las vibraciones de alta frecuencia provocadas por la actividad humana.
Con datos acerca de la influencia de las cuarentenas implementadas en Santiago sobre la disminución del ruido sísmico, el investigador del Departamento de Geofísica (DGF) de la Universidad de Chile, Javier Ojeda, participó en el trabajo colaborativo, “Global quieting of high-frequency seismic noise due to COVID-19 pandemic lockdown measures”, publicado hace unos días en la revista Science.
El estudiante de doctorado del Departamento de Geología (DGL) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas fue uno de los 76 autores que colaboró en el trabajo liderado por el académico del Observatorio Real de Sismología y Gravimetría de Bélgica, Thomas Lecocq, acerca de las consecuencias del confinamiento en la reducción de las vibraciones de alta frecuencia provocadas por la actividad humana.
“En estos meses en que fui parte del proyecto aprendí mucho, porque el espacio que se creó para compartir opiniones y discutir sobre el enfoque principal del trabajo fue muy interesante. A mi juicio, lo más notable de todo, fue que se trató de un paper realmente colaborativo y de acceso abierto”, destacó el investigador.
Javier Ojeda comentó que el proyecto se inició con una publicación en redes sociales de Thomas Lecocq, acerca de su metodología para estudiar la influencia de la cuarentena por COVID-19 sobre la disminución de las vibraciones de la actividad humana, captadas por estaciones sismológicas en los alrededores de Bruselas.
Una vez conocido el método, muchos comenzamos a compartir resultados de nuestros lugares de origen y, luego de un par de semanas, ya éramos casi un centenar de investigadores quienes comentábamos nuestros resultados y tratábamos de plasmar ideas para la investigación”, relató Javier Ojeda.
El estudiante, quien realiza su tesis en el DGF, añadió que los datos captados por más de 300 estaciones sísmicas de 27 países permitieron apreciar la disminución de vibraciones sísmicas como una “ola” que atravesó China, avanzó hacia Italia y luego continuó hacia el resto del mundo. “Si bien la reducción de ruido sísmico fue mayor en áreas urbanas, también se encontraron señales de confinamiento en sensores enterrados a cientos de metros en el subsuelo y en áreas más remotas, como en África subsahariana”, explicó Javier Ojeda.
La investigación publicada por la revista Science constató, además, una fuerte coincidencia entre la disminución del ruido sísmico y los datos de movilidad humana registrados por aplicaciones de ‘mapeo’ en teléfonos móviles. Según comentó el investigador del DGF, esta consistencia entre ambas fuentes de datos sienta un precedente para la utilización de aplicaciones móviles, tanto para monitorear la actividad humana en tiempo casi real como para entender los efectos del confinamiento, las “cuarentenas dinámicas” y la posterior reactivación de actividades económicas e industriales, una vez superada la pandemia, sin incurrir en posibles problemas de privacidad”.
Finalmente, Javier Ojeda recalcó que un trabajo como el liderado por Thomas Lecocq podría ser el primer paso hacia nuevas líneas de investigación sismológica. “Si el ruido sísmico ha disminuido por la baja actividad antropogénica, quiere decir que en este período de ‘quietud global’ podríamos ver otras señales ‘escondidas’ dentro de ese ruido como, por ejemplo, sismicidad de menor magnitud que nos ayude a entender mejor qué ocurre en zonas de amenaza geológica. En esta línea, encontrar señales sísmicas escondidas en volcanes y sismos sería un hallazgo clave”, concluyó.Comunicaciones DGFViernes 31 de julio de 2020