¿Cómo ha sido el desarrollo de la República Popular China?

El profesor Andrés Bórquez -quien se encuentra en China participando del Tercer Seminario "China y LAC: Dialogue between Civilizations"- analizó cómo en siete décadas el gigante asiático pasó de ser un país agrario y atrasado, a una de las primeras economías del planeta, luego de la proclamación por parte del dirigente comunista Mao Zedong. Todo esto, en un contexto actual marcado tanto por su apuesta por transformarse en primera potencia mundial, como por las protestas que desde hace algunas semanas afectan a la ciudad de Hong Kong.
En la plaza Tiananmen, y en el mismo lugar desde el que en 1949 Mao Zedong proclamara la República Popular China, el actual Presidente del país Xi Jinping se dirigió a los 1.395 millones de chinos y al mundo para conmemorar los 70 años de la fundación del país reafirmando a los objetivos establecidos en el XIX Congreso del Partido Comunista Chino para transformarse en potencia mundial.
Junto con rendirle homenaje a los mártires y pioneros que 70 años antes triunfaran en la guerra civil contra el Kuomingtan y la invasión japonesa, el mandatario aseguró que "China se ha unido como un solo pueblo. Con gran perseverancia hemos alcanzado grandes logros. Hoy la China socialista se para frente al mundo y no hay fuerza que pueda sacudir sus fundamentos. No hay fuerza que pueda detener al pueblo chino y a la nación china". 
A lo largo de estas décadas el gigante asiático pasó de ser un país fundamentalmente agrario y con una estructura política decadente y humillada por potencias extranjeras, a ser una de las mayores economías mundiales, disputando con Estados Unidos una dura guerra comercial con el objetivo de desplazarlo en el sitial de principal potencia del planeta.
El profesor Andrés Bórquez del Instituto de Estudios Internacionales, Doctor en Ciencias Políticas y Políticas Internacionales por la Universidad china de Fudan, explicó que el país ha pasado por diferentes épocas desde 1949, caracterizadas por diferentes objetivos y justificaciones ideológicas.
"A partir del año 1978 el Partido Comunica chino comienza una etapa de reformas orientadas a la apertura del mercado y la modernización del país. Estas reformas apuntaron a establecer un híbrido entre una economía centralmente planificada y una economía de mercado, que tuvieron un fuerte impacto en diferentes áreas de la sociedad como la movilidad social, migraciones campo-ciudad, sistemas empresariales etc.", aseguró el académico.
El gobierno chino aplicó de esta forma una mirada pragmática que le permitió mantener una fuerte participación estatal en diferentes sectores estratégicos de la economía, que quedaron resguardados de los vaivenes de la economía de mercado, junto a la incorporación de diferentes instrumentos del capitalismo occidental, permitiéndole posicionarse primero como la fábrica del mundo, y ahora como un generador de altas tecnologías.
Si en la primera etapa encabezada por Mao Zedong el PC priorizó aspectos políticos e ideológicos que permitieron construir una fuerte identidad nacional en un país fragmentado por diferentes conflictos internos y externos, de la mano de grandes organizaciones colectivas, mutuales y cooperativas, en la segunda etapa marcada por las reformas impulsadas por Deng Xiaoping se "motivó al partido a concentrarse en cuestiones económicas y de modernización del país", abriendo sectores al mercado y reduciendo el control directo del gobierno, lo que permitió el uso de incentivos materiales y una mayor presencia del mercado en la producción industrial, aseguró el profesor Bórquez.
En su opinión el actual liderazgo del presidente Xi representa una tercera etapa en la historia del PC chino. "Ahora China se encuentra en una fase de compartir el liderazgo en la gobernanza global, donde se ha propuesto como eje principal participar en las soluciones de problemas comunes mediante la iniciativa "Un cinturón y una Ruta" -conocida como la Nueva Ruta de la Seda- que tiene como pilares la innovación, la infraestructura y la conectividad, explicó el académico desde China.
Este nuevo rol le ha permitido a Beijing continuar integrando al país a través de un liderazgo facilitador y fortalecer las relaciones con los países en vías de desarrollo al ayudarlos a reducir las grandes brechas de infraestructura y conectividad que tienen, sin embargo, voces críticas han cuestionado el desvío de recursos que podrían apoyar el desarrollo de las regiones interiores de China, y las naciones desarrolladas han puesto la alerta sobre las deudas asociadas al proyecto.
Es sobre esa base que el Partido Comunista definió en su último congreso un cronograma en dos pasos entre 2020 y 2050 para alcanzar su meta: entre 2020 y 2035 para establecer las bases de la moderna sociedad socialista, y entre 2035 y el centenario de la revolución para construir "un gran país moderno y socialista, fuerte, democrático, avanzado culturalmente, armonioso y hermoso", tal como quedó establecido en el documento "Resolución del 19° Congreso Nacional del Partido Comunista de China acerca del informe del 18° Comité Central", entregado por el Presidente Xi.
Para cumplir con esa finalidad, el país deberá enfrentar desafíos importantes, como la guerra comercial con Estados Unidos, y las dificultades propias de la estrategia "un país, dos sistemas" en el que se inserta Hong Kong -epicentro de movilizaciones sociales durante las últimas semanas-. Ante ello, el presidente Xi Jinping llamó a sus compatriotas a mantenerse comprometidos con el desarrollo del socialismo con características chinas y las estrategias definidas para alcanzar las justas aspiraciones de la población, manteniendo la prosperidad y estabilidad de territorios como Hong Kong y Macao, y avanzando hacia el desarrollo de todo el país.
U. de Chile y China: una relación creciente
Nuestro país cuenta con una relación profunda con la República Popular China, que se expresa en hitos como haber sido el primero de Latinoamérica en reconocerlo en 1970, y en firmar un Tratado de Libre Comercio en 2006, siendo ese país nuestro principal socio comercial siendo el destino de un 32 por ciento de nuestras exportaciones.
En un contexto en el que Chile pugna por aprovechar el rol del gigante asiático en áreas como la revolución tecnológica, la inteligencia artificial y la investigación científica, nuestro plantel ha consolidado diversos proyectos de cooperación científica y técnica con instituciones chinas, destacando áreas como la agricultura, estudios internacionales, economía, astronomía y políticas públicas, entre otras.
Junto con ello, la Casa de Bello ha estrechado lazos con la Academia China de Ciencias como parte de la iniciativa "Un cinturón y una ruta", y busca inaugurar este año un Centro de Estudios Chinos dependiente del Instituto de Estudios Internacionales, junto a la implementación de un programa de post-título de enseñanza de la lengua china a través del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo dependiente de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Expresión de esto son los 20 convenios de colaboración que se han firmado entre junio de 2014 y diciembre de 2018 entre nuestro plantel -a nivel central y de facultades- e instituciones de Educación Superior de la República Popular China, dando cuenta de una cada vez más intensa relación en áreas como el intercambio estudiantil y académico, así como la formación continua.
Además, como parte del proceso de internacionalización de la Universidad de Chile una misión exploratoria viajó al gigante asiático durante el primer semestre con el objetivo de fortalecer el posicionamiento institucional en ese país, a través de reuniones con universidades y empresas enfocadas en ciencia, innovación y tecnología, además de renovar las relaciones ya consagradas a lo largo de las últimas dos décadas.Texto: Felipe Ramírez Fotografías: Xinhua / ChinaDaily / Telesur Prensa U. de ChileMartes 1 de octubre de 2019