U. de Chile inició nueva edición de la Escuela Chile Francia

Con la ponencia "Antropocentrismo: posthumanismo y transhumanismo", a cargo del académico Bernardo Subercaseaux, se dio el vamos a la versión 2018 de este encuentro mediante el cual expertos franceses y de la U. de Chile se reúnen con la comunidad para ahondar y tensionar temáticas de interés, que este año corresponde a la relación entre el hombre y las máquinas.Evocando su rol como coordinador del Campus Juan Gómez Millas y la relación de la comunidad de dicho territorio con los perros que habitan en él, el académico de la Facultad de Filosofía, Bernardo Subercaseaux, ofreció la ponencia “Antropocentrismo: posthumanismo y transhumanismo”, con la que se inauguró la doceava versión de la Escuela Chile Francia, evento organizado anualmente por la U. de Chile, la embajada de Francia y el Instituto Francés.
La actividad, que es completamente abierta y gratuita a la comunidad universitaria y al público general, lleva por título este año “Interacción ser humano/máquina”, buscando ahondar en las tensiones y cruces éticos y políticos que existen entre ambos términos, considerando la relación cotidiana que las personas tienen con las máquinas, así como las proyecciones que se abren a partir de la intensificación del uso de las mismas.
En esa misma línea fue que el profesor Subercaseaux versó su ponencia, en la que realizó un recorrido por las diferentes perspectivas históricas y filosóficas que han rondado y tomado la mirada antropocentrista, y como éstas han dado paso a cambios de perspectivas como el posthumanismo y el transhumanismo.
“En la interacción animal humano y animal no humano (...) vivimos en todos los continentes una presencia creciente de la máquina antropocéntrica”, dijo, refiriéndose a la perspectiva supremacista del hombre, que se despliega, en el caso de los canes en “un constructo de representaciones y de realidad que corre en paralelo a una creciente sofisticación en la domesticación”, que “se trata de una proyección hacia el mundo canino del imaginario humano”.
Esto se refleja, ejemplificó el académico en que hoy “los perros ejercen oficios que practican los seres humanos, inducidos o adiestrados por ellos”, a partir de “perros que funcionan como guardias, perros policías que se pasean por los aeropuertos olfateando droga o artefactos explosivos, perros enfermeros que facilitan la vida a los no videntes, perros entrenados para detectar las bajas de glicemia que avisan de ataques epilépticos o ayudan a niños autistas”, así como “perros que figuran como delincuentes en la crónica roja”.
Es así como, incluso, “en la sociedad perruna hay también fenómenos de inclusión y exclusión, diferencias y desigualdades, que reproducen las que se dan en la vida social”.
“Si en el pasado se pensaba en términos de oposición y diferencia entre la condición humana y animal, hoy se piensa en términos de afinidad. La crítica al especismo y a la soberbia humana se manifiesta en una crítica al humanismo euro occidental, a un pensamiento que desde el renacimiento y que en una trayectoria de menos a más, supone como una verdad absoluta y trascendente la concepción de la posición central del destino superior del hombre en el universo”, explicó respecto a los movimientos, cuestionamientos y cambios de perspectiva, donde ha acontecido, por ejemplo, un “giro animal”, el que “implica un tránsito desde un paradigma antropocéntrico a un paradigma biocéntrico, anclado no en el hombre, sino que en la vida".
Esto último se proyecta en reclamaciones y movimientos sociales “que avalan una tercera generación de derechos emergentes y derechos afines a la idea de alteridad y diferencia”, a partir de, por ejemplo, reconocer a los animales como sujetos de derecho; perspectiva presente en las cosmovisión de algunos pueblos amerindios a partir del concepto del buen vivir, y que hoy se han instalado en las cartas fundamentales de países como Ecuador y Bolivia.
El académico también hizo un repaso por la perspectiva transhumanista. “El eje del transhumanismo como movimiento intelectual, filosófico y político, es la mejora del ser humano mediante la ciencia y la nuevas tecnologías. La mejora en un plano biológico, médico e intelectual y de supervivencia”, detalló sobre esta visión, concluyendo con cuestionamientos respecto a los límites de tales mejorías que apuntan, incluso “–y esta es su máxima utopía-, a eliminar el envejecimiento y la muerte.
Premio Nobel en la Escuela Chile Francia
Otra de las conferencias magistrales de esta edición de la actividad fue la dictada por el Premio Nobel de Física 2012, Serge Haroche, quien este martes 8 de mayo dictó "Ciencia y Verdad", ante los asistentes a la segunda jornada del encuentro.

Una sólida relación de cooperación académica
Como parte de la inauguración del encuentro, el vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar, se refirió a las distintas instancias de cooperación que existen entre instituciones académicas francesas y la U. de Chile, entre ellas, la Cátedra Michel Foucault, el Foro académico Chile – Francia y el recientemente acuerdo suscrito entre la Casa de Bello y la Embajada de Francia para la creación de la Iniciativa Franco Chilena de Altos Estudios.
“Recientemente, el 11 de abril de este año, la embajada de Francia y nuestra universidad firmaron un nuevo acuerdo de cooperación para la creación de la Iniciativa Franco Chilena de Altos Estudios que nos tiene muy esperanzados. Este ha sido un anhelo que los académicos de ambos países han tenido durante mucho tiempo y que ha sido fuertemente impulsado y respaldado por el Rector Vivaldi”, señaló Salazar, quien también tuvo palabras para graficar la fuerte relación ya existente en cifras.
El 10 por ciento de las publicaciones internacionales de la U. de Chile son en conjunto con Francia, detalló el vicerrector, agregando que “existen 796 movilidades académicas entre el 2011 y el 2016 hacia Francia, son 25 las áreas del conocimiento que cubren nuestra relación”, lo que se suma a que “el 8 por ciento de nuestros investigadores obtuvieron su grado académico de doctor en Francia, lo que representa el tercer lugar después de Estados Unidos y otros países europeos”.
En la misma línea, el primer consejero de la Embajada de Francia en Chile, Gabriel Normand, destacó que la Cátedra Michel Foucault “es un ejemplo, un modelo, una muestra de nuestra cooperación científica entre Francia y Chile, que forma parte de nuestra cooperación política”, trabajo conjunto que “no solo es ejemplar, sino que claramente es un pilar de la cooperación bilateral” entre ambos países.
Respecto al tema de esta edición de la Escuela Chile Francia, Normand, señaló que “el poder y capacidad de las máquinas de controlar las acciones humanas y al mismo tiempo el poder que nos dan las máquinas para hacer más cosas, controlar nuestro destino y el desafío en particular de la inteligencia artificial, nos pone en perspectiva nuestra propia inteligencia y nuestra propia capacidad de controlar esta inteligencia”.
“Este año nos pareció adecuado examinar la interacción entre el ser humano y la máquina, en el sentido de que éstas están presentes en todas las actividades humanas. Con ellas trabajamos, con ellas nos comunicamos, con ella incluso logramos hacer arte, nos sanamos, etc., por eso propusimos explorar las fronteras, los límites de la utilización de las máquinas y su interacción con las personas. Límites que incluso pasan contemporáneamente por preguntarse por la sustitución que pueda ocurrir en algunas áreas y actividades en cuanto a la idea de sustitución”, dijo por su parte Mauricio Tapia, académico de la Facultad de Derecho de la U. de Chile y secretario ejecutivo de la Cátedra Michel Foucault.
Texto: Francisca Palma Fotografías: Alejandra Fuenzalida.Martes 8 de mayo de 2018