U. de Chile busca solucionar la escasez de agua de la cuenca de Aculeo

El sábado 6 de enero, en Rangue, comuna de Paine, 100 familias protestaron por la escasez de agua; muchos vecinos llevan cerca de un mes sin tener un acceso normal y digno al recurso. La sequía se debe principalmente a la sobreexplotación del acuífero que nutre la Laguna de Aculeo, el cual satisface diversas necesidades hídricas de la zona. Ante esta situación, un proyecto impulsado por la U. de Chile busca dar una solución a corto y mediano plazo que podría ser replicada en otras cuencas del país.El problema de la escasez de agua potable en la zona que rodea la Laguna de Aculeo se remonta a tres años atrás, cuando comenzaron a producirse pequeños cortes durante los fines de semana. Paulatinamente la problemática se fue agravando hasta la situación extrema de hoy en la que varios vecinos no tienen un acceso normal al agua potable desde el mes de octubre. Como consecuencia, simples tareas como cocinar, bañarse, regar y beber agua, se transforman en una dificultad diaria.
“Hace siete años la laguna ha venido disminuyendo su nivel de agua de manera sostenida y hoy se encuentra prácticamente seca; es muy probable que en unos meses más su nivel disminuya absolutamente y eso va a ser mucho más complicado para la comunidad”, señaló Gonzalo Hevia, trabajador social que vive en Rangue, una de las localidades afectadas.
Gonzalo expresó además que los pozos, las norias y vertientes de las cuales los vecinos obtenían agua, se encuentran secas; lo mismo ocurre con las reservas de los Programas de Agua Potable Rural (APR) de la zona.
La enorme dificultad que implica esta situación para los habitantes es de tal magnitud que organizaciones sociales están solicitando al gobierno que se declare la cuenca como zona de catástrofe. Los números confirman la molestia de los vecinos. El espejo de agua de la laguna, que originalmente tenía 12 km2, hoy tiene menos de 3 km2 y se calcula que estará totalmente seco en marzo próximo.
El problema y sus causas
Según los expertos, las causas son múltiples. Una de ellas es el crecimiento exponencial y no planificado de condominios y casas particulares que se abastecen haciendo pozos de mayor profundidad, mermando así el consumo de otros. Según los datos del INE, la comuna de Paine en el año 2002 tenía una población de 50.028 habitantes; en el 2017 alcanza los 72.759 habitantes, un crecimiento de cerca de un 45%.
Por otra parte, la escasez de agua se explica también por el establecimiento de grandes paños de cultivos agrícolas, fundamentalmente árboles frutales que son regados mediante la extracción de agua subterránea durante las 24 horas del día o extraída directamente de la laguna, bombeando, por ejemplo para el cultivo de guindos, 16 mil litros por minuto.
A lo anterior se suma la sequía de los últimos años y el cambio climático, que se han manifestado en exiguas precipitaciones. El escenario de un alto crecimiento no planificado, tanto de la población como de cultivos agrícolas, sumado a malas prácticas en el uso del agua, han propiciado una distribución caótica del recurso, en la que termina primando la ley del más fuerte.
"Aquí no hubo planeación territorial. El municipio autorizó el uso de la tierra sin considerar si había suficiente agua para hacerlo sustentable", explica Pablo García-Chevesich, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza de la U. de Chile, quien encabeza el proyecto que busca dar una solución a la escasez de agua en Aculeo.
La solución para la Laguna de Aculeo y sus habitantes
Recientemente, el Gobierno Regional Metropolitano, mediante el Fondo de Innovación a la Competitividad (FIC), aprobó una iniciativa de $100 millones que busca resolver el problema que afecta a la cuenca de Aculeo.
El proyecto, que tiene una duración de 12 meses, es encabezado por la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile y evaluará el consumo de agua de la cuenca, contrastándolo con los derechos legales de aprovechamiento del agua. Conjuntamente, la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas, instalará instrumentos para registrar el nivel de la laguna, sus afluentes, aguas subterráneas y pluviometría.
Estos estudios técnicos, jurídicos y sociales, permitirán caracterizar el consumo actual del agua, quien y cuánto consume y bajo qué derecho de agua. Paralelamente, se estimará cuánta agua es necesaria para las diversas actividades demandantes del recurso, así como la factibilidad de cada una de ellas, una vez asegurado el consumo humano.
De este modo, la comunidad y sus autoridades podrán contar con un modelo de manejo sustentable del agua, una planificación territorial acordada de manera democrática y participativa, que incluso podría ser replicado en otras cuencas con problemas hídricos.
“Debemos tomar este conflicto del agua que se está dando en nuestra comunidad como un desafío, porque en un futuro va a ser la manera en que vamos a poder resolver este problema que es muy grave”, señala Gonzalo Hevia, quien fue uno de los vecinos que descubrió los desvíos de agua de afluentes para riego de plantaciones frutícolas.
El proyecto contempla además dos novedosas estrategias; por un lado, una fuerte campaña de educación ambiental, realizada por la Fundación Tierra Viva, que apunta a un trabajo de toma de conciencia respecto del uso del agua por parte de cada vecino.
“La educación ambiental promueve un cambio cultural, cómo nos relacionamos, tomamos conciencia y cuidamos los recursos naturales. Necesitamos que la gente tome conciencia que si sacamos agua de la laguna, esta va a disminuir; en ese sentido, debe hacer un uso responsable y solidario. Para ello, se revisará la historia de la laguna y cómo ha ido evolucionando la relación de la población con el agua; se realizarán campañas puerta a puerta con metodologías de psicología del comportamiento para lograr cambios a corto plazo, desde lo ético. Asimismo, se trabajará con la comunidad escolar entorno a la propuesta de soluciones para hacer uso eficiente del agua”, sostuvo Carolina Silva, Presidenta de la Fundación Tierra Viva.
Por otro lado, desde la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, especialistas en resolución de conflictos ambientales organizarán mesas de trabajo con representantes de la comunidad, APR, condominios y grandes agricultores, entre otros, con el fin de buscar acuerdos voluntarios para el uso sustentable del recurso. En dichas mesas participarán también entidades del gobierno y asociaciones locales como la Corporación de Adelanto del Valle de Aculeo y la agrupación “Que No Muera Aculeo”.
Con estas líneas de acción implementadas, que irán desde lo técnico hasta el área jurídica, social y educativa, el Profesor Pablo García-Chevesich señala que “si todo va bien, en dos años tendríamos una cuenca totalmente monitoreada, regida por las leyes, con cultura del agua, sin conflictos y con la laguna en su nivel idóneo. Esto permitirá reactivar el turismo y la economía local".
Recargar el acuífero
Este proyecto también permitirá resolver en un corto plazo el problema de vaciamiento de la Laguna. Los estudios darán cifras exactas respecto de cuánta agua necesita importarse cada año al acuífero para alcanzar su nivel óptimo y revisará las posibilidades de importar agua desde algún afluente cercano, canales de regadío, plantas de tratamiento u otro acuífero que se encuentre próximo a Aculeo. De esta manera, se estaría recargando artificialmente la laguna en un plazo aproximado de dos años, asumiendo que los fondos se encontrarán disponibles para ejecutar la solución que se determine.
Esta iniciativa cuenta con el apoyo técnico de la Dirección General de Aguas (DGA), la U. de Arizona, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, el Gobierno Regional Metropolitano, la Municipalidad de Paine, la Corporación de Adelanto del Valle de Aculeo, Juntas de Vecinos de Rangue, Los Hornos y Pintué, agricultores locales, las Fundaciones Tierra Viva y Pro Bono, entre otras organizaciones.Roxana Alvarado, Comunicaciones Campus SurViernes 12 de enero de 2018